Las Canciones amatorias quedaron por tanto como su segundo y último ciclo, eclipsado a menudo por la popularidad del primero (al menos, de algunas de sus canciones), las Doce tonadillas al estilo antiguo.Con estos poemas de aire popular, aunque mucho más refinados que los textos de las Tonadillas, Granados compone unas canciones que recogen en cierta manera la tradición pero en las que tiene un peso evidente el Romanticismo, con ecos de la música de Chopin y Schumann. Las canciones son sofisticadas y complejas para ambos intérpretes, cantante y pianista; sin duda son canciones de concierto, muy alejadas ya de la idea de música doméstica.
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